Muchas veces pasa que, a un buen plan estratégico, lo sigue una implementación complicada. Las causas son diversas, destacando que la implementación se lleva a cabo en un entorno real, donde existen múltiples interacciones que revisten complejidad. En terreno vemos que los planes no se pueden ejecutar 100%, por no haber considerado variables relevantes y difíciles de predecir desde la sala de planificación. Además, las habilidades que se requieren para la implementación difieren de las requeridas para la planeación.